“Yo no voy a morir. No solo eso, sino que dentro de 30 años voy a ser más joven”

“Yo no voy a morir. No solo eso, sino que dentro de 30 años voy a ser más joven”

Acaba de publicar ‘La muerte de la muerte’, coescrito con David Wood, en el que asegura que en unas décadas habremos encontrado la forma de vivir para siempre.

Durante los últimos años, el ingeniero venezolano José Luis Cordeiro se ha convertido en el principal embajador de la guerra contra el envejecimiento en el mundo de habla hispana. Una idea promovida desde la Singularity Unversity por Ray Kurzweil, recogida por algunos de los gurús de Silicon Valley –desde Aubrey de Grey hasta Sergey Brin de Google, aunque otros como Bill Gates la hayan calificado de “egocéntrica”– y que ahora ha sido empaquetada por el profesor y David Wood, cofundador del sistema operativo Symbian, en ‘La muerte de la muerte‘ (Ed. Deusto), un libro sobre “cómo y por qué la muerte será una opción y no un destino”.

Siguiendo los pasos de Kurzweil y su teoría de la singularidad, el libro promete que en apenas unas décadas será viable vivir eternamente, e intenta explicar por qué tenemos la obligación moral de destinar más recursos con tal de alcanzar dicho objetivo. “Cordeiro y Wood han pensado lo imposible con toda tranquilidad y están dispuestos a cambiar nuestras concepciones básicas. Hay que agradecérselo con ciertas reservas y con las inevitables inquietudes”, sugiere en el epílogo del libro el jurista Antonio Garrigues Walker. “No debemos ni podemos descartar que los autores de este libro estén en lo cierto, pero tenemos también la obligación intelectual de discrepar de sus predicciones y afirmar, incluso de forma categórica, que la idea de una vida eterna en esta tierra no es asumible”, añade.

Decir que la muerte da significado a la vida es absolutamente idiota, es como decir que el divorcio es necesario para el matrimonio

Cordeiro estudió en el MIT y tiene un MBA en administración por Insead; además, es uno de los directores del Millenium Project y de Humanity Plus, según su página web. Ha atendido a El Confidencial con motivo de este trabajo (cuyos beneficios serán donados a la Fundación SENS de De Grey y a Apadrina la Ciencia), con la jovialidad que le caracteriza, ocasión que aprovecha para invitarnos a su presentación (“el que no viene se muere”, bromea). Su defensa a ultranza de la posibilidad de la amortalidad le ha situado en el centro de la polémica, criticado tanto desde la ciencia como desde la religión, pero el escritor mantiene que se encuentra en “el lado correcto de la historia”. De su mano intentamos responder a las preguntas sociales y filosóficas que plantea una hipotética vida eterna.

PREGUNTA. En el año 2045 tendré 60 años. ¿Qué me voy a encontrar?

RESPUESTA. Yo voy a ser más viejo que tú, nací en 1962. Déjame que te diga, sin embargo, que voy a estar rejuvenecido. Esperamos que en 30 años vamos a ser más jóvenes que hoy. Entonces te verás mejor, vas a ser más inteligente, más joven y con más capacidades.

  1. ¿Lo podré pagar?
  2. Claro, esto va a ser muy barato, va a estar al alcance de todas las personas que lo deseen, como los teléfonos móviles. Todo el mundo tiene uno, y en el futuro todo el mundo va a tener acceso a estas tecnologías de rejuvenecimiento biológico. Sí, lo vas a poder pagar.
  3. ¿Cómo se financia entonces todo esto?
  4. Ahora estamos gastando el dinero en los últimos años de vida, y el objetivo es cambiar la investigación y el gasto a los primeros años, de forma que se invierta no en evitar que la persona muera, sino en que viva más y mejor. El 80% del gasto médico se destina a los dos últimos años de vida, y la idea es que lo gastemos en los primeros años, pero en rejuvenecimiento.

La obsolescencia de los bastones. (iStock)

  1. ¿Financiación de los Estados, dinero público, inversión por parte de las empresas privadas…?
  2. Yo trato esto en dos capítulos del libro que se llaman “¿La industria más grande del mundo?” y “¿Cuánto cuesta?”, y ahí explicamos que las compañías más grandes como Google, Amazon, Facebook, Microsoft o IBM están invirtiendo en longevidad, porque se han dado cuenta de que el envejecimiento y la muerte son un problema técnico con solución, y esa es la idea, solucionarlo con tecnología. Los fundadores de Google,Sergey Brin Larry Page, a quienes conozco, o Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, han dicho que vamos a curar el envejecimiento en dos o tres décadas. Hay gran apoyo del sector privado, pero también tiene que haberlo del sector público, porque los gobiernos son importantes, tienen fondos y crean opinión pública.

Yo soy un tecnólogo, un ingeniero del MIT, y mi coautor, David Wood, es también un científico de Cambridge, y nosotros, desde un punto de vista tecnológico, sabemos que ya se está haciendo. Se están rejuveneciendo animales hoy ya, esto no es un problema teórico, sabemos que ya existe. Tenemos que ver cómo se hace en la naturaleza y mejorarlo. Tenemos grandes compañías, grandes billonarios y el sector público, sobre todo China, Japón y Corea, que van a entrar en una contracción demográfica y están muy preocupados por eso; los sectores públicos, los sectores privados, los visionarios, todos tenemos que participar en esto.

El enemigo de la humanidad no es ni el cambio climático ni el terrorismo ni los políticos, es el envejecimiento

  1. Todos tenemos en común la muerte. Eso quiere decir que cada persona es un cliente potencial.
  2. Exacto. De hecho, si has visto el subtítulo del libro es “la posibilidad científica de la inmortalidad física y su defensa moral”. Nosotros enfatizamos que el gran problema de la humanidad es el envejecimiento, y por lo tanto queremos curarlo. El enemigo de la humanidad no es el terrorismo, no es el cambio climático, no son los políticos, no son las religiones, el enemigo de la humanidad es el envejecimiento. Es lo que tenemos que atacar. Es el enemigo común de todos los humanos, de los rusos, de los japoneses, de los chinos, de los españoles, de los americanos…

¿Por qué la defensa moral? Porque lo que crea más sufrimiento en la humanidad es el envejecimiento. Hoy, todos los días, mueren 150.000 personas, de envejecimiento principalmente. En los países avanzados como España, el 95% de las personas mueren por esta razón. La gente ya no muere de malaria, de tuberculosis, de sida, la gente muere de envejecimiento. Moralmente, el principal problema es eliminarlo y controlarlo. Olvídate de otras cosas, no hay nada que genere más sufrimiento, por eso tiene que ser la prioridad número uno. Es el enemigo común.

 

  1. Incluso siendo posible, ¿quién quiere ser inmortal? Gran parte de la experiencia humana está construida alrededor de nuestra mortalidad.
  2. Primero, esto no es obligatorio. La gente que se quiera morir se va a seguir muriendo. Hasta ahora, todos teníamos que morir, porque no existía la tecnología para no hacerlo. Ahora por primera vez esto está cerca. La cuestión no es si vamos o no vamos a curar el envejecimiento, la cuestión es cuándo, y ese es uno de los objetivos de este libro, demostrar que estamos a una década o dos (máximo tres) de hacerlo. Tanto mi coautor, David Wood, como yo o mis amigos Ray Kurzweilo Aubrey de Grey, ninguno de nosotros pensamos morir. Y no solo no pensamos morir, sino que vamos a ser más jóvenes en 30 años, porque vamos a tener tecnologías de rejuvenecimiento biológico.

Tú vas a elegir cuándo vas a morir: ahora, a la edad de 100 años o a los 1.000. Lo que queremos es que tengas la posibilidad de vivir ese tiempo, y vivir bien. Es longevidad indefinida joven, no longevidad indefinida vieja. Lo que ha ocurrido es que como hasta ahora siempre moríamos, hay una filosofía que explica la muerte porque era inevitable. Hay quien ha dicho que la muerte le da significado a la vida. Eso es absolutamente idiota hoy. En el pasado quizá, porque no había alternativa, porque como sabías que ibas a morir, lo mejor era justificarlo, para que te sintieses bien tú y los demás. Esto no es necesario en el futuro, decir que la muerte es necesaria para la vida es como decir que el divorcio es necesario para el matrimonio. Otro ejemplo: en el Imperio Romano, la expectativa de vida media eran 25 años. La gente no se podía imaginar vivir 50 y hoy vivimos más de 80 años en España.

  1. Al final, la muerte de la muerte es el final de la religión. Por eso, señala que su discurso no suele gustar a las religiones.
  2. Correcto, y me han atacado muchísimo. Hay muchas religiones. ¿Qué religión y qué Dios? Yo viví tres años en Japón y adoro la cultura budista y zen, y también he estado cinco veces en India. Adoro la cultura hinduista. Pero todas las religiones, incluyendo las asiáticas, que me gustan más, viven de la muerte, porque nacieron para explicarla, y las occidentales (cristianismo, judaísmo e islam) explican la muerte con la resurrección. Las religiones orientales (budismo, hinduismo) lo hacen con la reencarnación. Pero todas viven de la muerte. Si no hay muerte, ¿qué va a explicar un católico, un musulmán o un budista? La muerte de la muerte implica la muerte de las religiones.

Es un tema controvertido, y hay grupos a los que no les gusta escucharlo porque saben que viven de la muerte. Yo estuve en una cena con un cura aquí en Madrid, y yo le expliqué que trabajo en la inmortalidad, y él quedó horrorizado. “¡Es que yo vivo de la muerte, de los funerales, y mis feligreses vienen a escuchar la vida en el cielo, y si no la necesitamos de qué vivo yo!”, me dijo.

  1. ¿Tiene muchos enemigos? ‘El País’ publicó un artículo en el que le denominaban “charlatán” y desmontaban su discurso [aquí puede leerse la respuestade Cordeiro].
  2. Sí, pero déjame que te diga que estoy en buena compañía en esto. Yo trabajo directamente con Ruy Kurzweil, Aubrey de Grey… Que es el padre de la idea de la longevidad indefinida, para no decir inmortalidad, que es una palabra que han secuestrado los religiosos, debería ser amortalidad, que significa “no muerte” (o por lo menos “no muerte porque uno quiera”, porque los accidentes y los homicidios van a seguir existiendo). A mí me han atacado, pero no a mí solo, sino también a Ray Kurzweil, el padre de la inmortalidad, y a Aubrey, que es el gurú de la mortalidad indefinida. A él le han llamado no solo charlatán como a mí, sino también anticristo. Es por las religiones occidentales y por el cristianismo, esto no ocurre con las orientales.

 

No tengo miedo y no vivo de fondos públicos, no me importa que me llamen charlatán

No tengo problema, estoy acostumbrado a los ataques, porque estoy del lado correcto de la historia. Esto que digo está ocurriendo, y en 10 y 20 años vamos a ver las primeras terapias de rejuvenecimiento. Al saber que estoy del lado correcto no me importan que me llamen charlatán.

  1. Pero esas críticas no vienen solo de la religión, sino también de la ciencia.
  2. Es que algunos científicos no comprenden las teorías revolucionarias cuando aparecen. Cuando Charles Darwindijo que nosotros descendíamos de los monos, los británicos, que son anglicanos, decían que no, que descendían de Dios y que si alguien descendía del mono era Darwin. Igual con la Iglesia Católica cuando a Galileo Galileicasi le queman porque estaba en contra de las ideas religiosas de de ese momento.

Muchos de los científicos que creen en estas cosas no lo pueden decir porque algunos viven de fondos públicos o tienen miedo de que les llamen charlatanes como a mí. Como yo no tengo miedo y no vivo de fondos públicos, no me importa. Uno, porque yo creo en esto. Dos, porque estoy trabajando en esto. Tres, porque estoy del lado correcto de la historia. Espero que podamos citar tu entrevista dentro de 10 años y hayamos visto avances en lo que están trabajando Aubrey de Grey y Ray Kurzweil. Estoy contento de que me llamen charlatán como a él, es un orgullo.

Fuente: elconfidencial.com
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-04-19/jose-luis-cordeiro-inmortalidad-envejecimiento_1551848/

 

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